Across the country, flavored nicotine products are driving youth addiction. A new policy brief from the NLC and the Healthy Americas Foundation, 4 Practical Steps Cities Can Take Now to Protect Youth from Flavored Tobacco, finds one in six high school students currently use e-cigarettes and almost nine in 10 high school e-cigarette users report using flavored products, making flavors a primary driver of youth nicotine addiction.
The tobacco industry spends roughly $1 million per hour on retail promotions and discounts, outspending state and local prevention efforts at a rate of 12 to 1. The industry also concentrates marketing in communities with lower incomes and racial and ethnic communities. That’s why policy—not just education—is essential. More than 375 localities have already acted to restrict flavored tobacco sales. Cities that act now can protect youth, reduce inequities, and strengthen community wellbeing.
Four Practical Steps Cities Can Take to Protect Youth from Flavored Tobacco:
- Restrict flavored tobacco sales near schools and youth spaces
- License tobacco retailers and reduce overconcentration
- Adopt comprehensive bans on flavored tobacco products
- Partner with schools to implement supportive, nonpunitive school policies
En todo el país, los productos de nicotina saborizados están impulsando la adicción entre los jóvenes. Un nuevo informe de políticas de la National League of Cities y la Healthy Americas Foundation, 4 pasos prácticos que las ciudades pueden tomar ahora para proteger a la juventud de los productos de tabaco saborizado, concluye que uno de cada seis estudiantes de secundaria usa actualmente cigarrillos electrónicos y casi nueve de cada diez estudiantes de secundaria que usan cigarrillos electrónicos reportan consumir productos saborizados, lo que convierte a los sabores en un factor principal de la adicción a la nicotina entre los jóvenes.
La industria tabacalera gasta aproximadamente $1 millón por hora en promociones y descuentos minoristas, superando el gasto estatal y local en prevención en una proporción de 12 a 1. La industria también concentra su mercadeo en comunidades de bajos ingresos y comunidades raciales y étnicas. Por eso las políticas públicas —y no solo la educación— son esenciales. Más de 375 localidades ya han tomado medidas para restringir las ventas de los productos de tabaco saborizado. Las ciudades que actúan ahora pueden proteger a los jóvenes, reducir las desigualdades en materia de salud y fortalecer el bienestar comunitario.
Cuatro pasos prácticos que las ciudades pueden tomar ahora para proteger a la juventud de los productos de tabaco saborizado:
- Restringir las ventas de los productos de tabaco saborizado cerca de las escuelas y de los espacios de participación juvenil
- Otorgar licencias a minoristas de tabaco y reducir la sobreconcentración
- Adoptar prohibiciones integrales sobre productos de tabaco saborizado
- Colaborar con las escuelas para implementar políticas de apoyo y no punitivas